Justificaciones...
A veces sufro por mi ¿por que tendría que verme privada a confesarlo?. A veces siento envidia de la mujer blanca y esbelta que se cubre con las luces y que juega a que no la vea... otras tantas odio a la odio a la morena... mujer nocturna, mujer hermosa, asaz misteriosa se pavonea tacita entre mis cortinas y mis percianas aún abiertas a la luz que refleja aquel satelite amado por el poeta inepto (si, es grande el despecho de esta ilusa).
A veces me gusta descubrirlo entre mis sueños furtivos y me gusta ese aire de contingencia (por cierto contingencia es una palabra que no se admite a tu precensia, que es como la comunion del pecado a su redención o a su redentor... esa fe que esta, y que no se mueve; lo se debo ser idiota y mentirme creyendo que te vas cuando vuelco mis ojos a otro costado... quizas al de las cosas diarias que son mi salvavidas eterno). Me gusta sacarte de ratos de mi mente, y me gusta odiarte me gusta porque es un placer del todo malvado, y es más comoda esta ruina de mi alma... que buscar fingir guiones que a simple vista (mentira) resultan ilusorios. Me gustaría que ese mismo pensamiento que te trae esa misma rafaga tibia que oscila entre mis emociones... me arrancara de esas fantasias (a veces únicamente corporales) y me transporte (a veces calma, otras veces furiosa) a la catarata azul y dejarme caer por un torrente celeste y sentir ese vertigo de la caída asegurada... que es lo más cercano a un beso tuyo, ahora.
Me gusta tener mis poemas en esos papeles viejos y arrugados porque demuestra que puedo seguir escribiendole a la vida y a mi vanidad, me gusta porque puedo ver que mis muñecas no tienen porque temer y es que jamás dejaré de jugar con ellas... aunque sea sólo visualmente.
Me gustaría olvidar que tengo familia... un circulo de sangre ¿perfecto? (dejo esa respuesta a manos del ingenio de mi espectador)... y borrar las impresiones digitales, aunque es inutil hay cosas imborrables, quizas un caricia o un golpe,... o ese deseo nunca cumplido y que nunca los huracanes y sismos que suelen ser las cosas que suceden pudieron amainar...
Pues este es mi estuario, esta hoja en la cual declaro y puedo quejarme, poco me importa su interes, sólo hago esto sabiendo que dejo a mi vanidad y a mi ego satisfechos... son dos perros que muerden..., profundo, son sus marcas las que llevo en el alma. Pues este es mi estuario y mi más ahonda pena y la terrible carcel con sus infinitos barrotes invisibles, que me alejan... No hay justificación soy sólo yo y mis rostros jugando a la justificación perfecta aquella que me salve de una condena atroz... a la que a esta hora... no se si le temo. Pues... podemos probar que venga, todo gato cae parado... quizas me aten las alas... alas de ángel equivocado, palabras sangrientas.... mariposas de vientos nuevos exorcisadas.
Y me gusta ser la victima de mis sentidos, y sólo por eso amo y odio estas frases... en la oscuridad de la noche o a la luz del día (ambas odiadas).
Pero aún así por orgullo o justificación que sea... es que siguen escribiendo mis manos este devenir de los actos que labra mi ser con mi destino y eso a veces me gusta.

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